viernes 30 de septiembre de 2011

24. Confesiones para un cumpleaños

Onze

Érase una vez un muchacho de alicaídos ojos marinos llamado Mario


Mariana.
Su ex.
Admito que siento una gran envidia,
Por los sueños compartidos, por las ganas vertidas.
Los resultados no fueron buenos, solo recibio números rojos.
Declaro que me dolió el pecho con su historia,
Aquel caballo que se quedo con usted, y que quedo sin dueña
Aquel día, mientras abría su corazón,
Sentía unas ganas enormes de mirarlo a la cara,
Acariciarle la espalda y besar su frente.
Sentía ganas de haber sido ella, de haberlo tomado y nunca soltar.
De hacer realidad los sueños y crear lo que se quedo esperando por usted.
Mientras mi envidia avanza, mis ganas de no soltarlo
También.
No quiero soltarlo, estaría viviendo la eternidad de la vida,
escuchado su voz, mientras habla,
mientras yo acaricio su pelo
Vuelo
Vuelo
Vuelo
Llegando a lo mas alto de Júpiter.
Junto a su Luna.
Junto a su playa, junto a mi mar.
Caminar esos sitios buscando el refugio a esta locura,
Nuestra locura.
Declaro que estoy loca, que lo quiero aquí,
Con sus historias,
Con sus ojos,
Con su pelo,
Me quiero a mi en su pecho,
Con mis dedos enredados en su pelo,
Sentada escuchando sin escuchar,
Buscando la imperfección que no ayo,
Buscándome a mi en usted,
Tratando de comprender porque todo esto
No es justo.

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